miércoles, 7 de enero de 2009

Se le estan apagando los ojos.


Despues de 18 años juntos, salvo unos pocos años que estuvo con mi hermano en cuenca, mi gata, mi misha,
se esta muriendo, no se si pasara de hoy, de esta noche, la miro y me dan unas ganas de llorar impresionantes,
pero, como siempre en mi, el llorar no va conmigo, no por que sea mas o menos fuerte que nadie, de echo, seguramente,
soy el mas debil de todos pero no me sale el llorar, no me ha salido nunca ni cuando murieron amigos mios a los que
adoraba no solte las lagrimas que ellos se merecian, las lagrimas externas, internas muchas y cada día.
Por eso, mi gata, mi misha, se merece muchas lagrimas por que me ha echo muy feliz, si, vale, quizas solo sea un
gato pero para un tío que ha vivido la mayor parte de su vida solo ha sido una gran compañia y ahora, afrontando
el final de su vida y sabiendo que seré yo quien le ponga fin, con una inyección en un veterinario cualquiera,
me da mucha pena y lloro por dentro.
Ahora la miro y casi no la reconozco, ya no corre, ni me maulla, ni viene a que la acaricia con el ronroneo tan
caracteristico de un gato, pero este ronroneo era especial, es especial.
Gracias pequeña por tantos años viniendote a dormir conmigo, viniendo corriendo a que te cepillase cuando me veias con
el cepillo, gracias por darme compañia en cuenca cuando lo pase mal y gracias por darme compañia en madrid cuando estaba
solo, cuando me volvi a quedar solo.
Un animal puede ser una gran compañia pero creo que no volvere a tener ninguno, me da pena perderla.
Adios pequeña, que seas feliz donde quiera que vayas. Por que tambien tiene que haber un sitio para ellos, que nos hacen
sentirnos menos solos de que ya estamos.
Mi pequeño homenaje a mi gran compañera.

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